Comer en la guardería

Una vez tomada la decisión de que nuestro pequeño comience a asistir a una guardería, nos surge otra gran duda, ¿le dejo a comer en la guardería? ¿será la comida de suficiente calidad? ¿podrá comer mi hijo sin nuestra ayuda? ¿comerá todo lo que necesita para su correcto desarrollo? Y en el caso de los más bebés, ¿cómo le darán el biberón?

Comer en la guardería

Son múltiples las cuestiones que nos planteamos a la hora de dejar o no a nuestro peque a comer en la guardería, aumentando la preocupación en casos de niños que comen mal, o niños con alergias o bebés que todavía toman biberón. Intentaremos desde aquí poder poner un poco de luz en todas estas cuestiones, para que a la hora de tomar la decisión, contemos con la mayor información posible. Pero como suele ocurrir siempre, cada niño es un mundo, y son los padres los que debemos guiarnos por nuestro instinto, ya que somos nosotros los que mejor conocemos a nuestro hijo, para de esta forma, tomar la decisión más adecuada.

Ventajas de dejar al niño a comer en la guardería

Si nos hemos decidido por dejar a comer a nuestro hijo en la guardería o bien, si no tenemos otra opción por causa de nuestro horario laboral, debemos saber que son diversos los aspectos positivos que benefician al niño al dejarlo en el comedor escolar:

Hábitos en la mesa

Los pequeños tienen una gran capacidad de aprender conductas por imitación, de esta forma, viendo al resto de compañeros, aprenderán de forma rápida a comer solos, a lavarse las manos antes de comer, a utilizar los cubiertos y las servilletas, a no levantarse de la mesa hasta que no hayan terminado de comer, a masticar correctamente, y lo más importante, a comer todo tipo de alimentos.

Autonomía

Los niños ganan en autonomía, ya que en casa se tiende a estar encima del pequeño mientras come, incluso a darle de comer hasta edades muy tardías. En la guardería los niños aprenden a comer solos desde el primer día.

Tiempos

En las guarderías no se permite que el niño se eternice comiendo, hay un tiempo que hay que cumplir, siendo más o menos flexibles en función de la edad del pequeño.

Menor tensión al no ser el centro de atención

Al estar con sus compañeros, la comida se convierte en un momento distendido y agradable, huyendo de la posible tensión que muchas veces se genera en casa, ya que en este último caso, al ser el niño el centro de atención puede que utilice estos momentos de la comida para llamarla de forma incorrecta.

Mayor variedad de alimentos

Al tener que ceñirse al menú que ofrece la guardería los niños aprenden a comer de todo. En casa tendemos a dar de comer al niño lo que más le gusta para evitarnos problemas, y este aspecto no se contempla en la guardería.

Inconvenientes de comer en la guardería

En general son muchas más las ventajas que los inconvenientes de que nuestro hijo se quede a comer en el comedor de la guardería, no obstante veamos a continuación algunos inconvenientes que pueden surgir, basados en su mayor parte, en los temores que pueden tener los padres:   

Menor dedicación de tiempo al niño

Una persona tiene que ocuparse de varios niños a la hora de comer, lo que puede hacer que sea problemático con los niños que peor comen, haciendo que los padres de este tipo de niños teman que su hijo acabe pasando hambre.

Atentos al menú de la guardería

Hay que consultar a diario el menú que han comido los niños en la guardería para intentar que su dieta sea equilibrada y variada y no poner de cena lo mismo que han comido.

Alergias alimentarias

Los padres de niños con alergias alimentarias, y sobre todo las primeras veces que los dejan a comer en el comedor escolar, temen que los niños puedan ingerir algún alimento que les de alergia. Pero las guarderías tiene extremo cuidado con estas cuestiones.

Bebés que comen en la guardería

En el caso de que tengamos que dejar a comer en la guardería a nuestro bebé, las dudas y los temores aumentan. Por este motivo los padres deben tener una comunicación diaria y fluida con los cuidadores de la guardería en el tema de la alimentación. Los nuevos alimentos que el niño deba ir introduciendo en su dieta los establecerá su pediatra y nunca la guardería bajo su propio criterio. Si las cuidadoras detectan algún problema o intolerancia ante nuevos alimentos deberán informar de inmediato a los padres. Hay que vigilar que al bebé no le falten vitaminas y minerales, y que tenga una alimentación completa y equilibrada para que sus defensas aumenten, ya que las va a necesitar ahora más que nunca.

Hay que tener en cuenta, que gran parte de los bebés que van por primera vez a la guardería todavía toman lactancia materna, algunos de ellos incluso hasta los dos años o más. Es conveniente conocer la política de la guardería con este tema, si permite ir a dar el pecho durante el horario escolar o si se comprometen a dar los biberones de leche materna que previamente se haya extraído la madre, teniendo para ello un lugar apropiado para conservarlos.

No obstante, los bebés y los niños normalmente con los cambios ven reducido su apetito y comen menos, por este motivo si llevamos a nuestro bebé a una guardería, conviene que las tomas de leche sean más abundantes tanto por la mañana antes de ir a la guardería como por la tarde y noche, cuando la madre y el bebé estén juntos. De este modo, en el caso de dar el pecho, también se consigue que la madre siga produciendo leche a buen ritmo.

¿Catering o cocina propia?

Hoy en día los menús que toman nuestros pequeños tanto en las guarderías como en los colegios están muy vigilados, pasando estrictos controles de calidad. Por este motivo, tanto si la guardería trabaja con un catering externo, como si tiene cocina propia, ofrecerá a nuestro hijo un menú sano y equilibrado que le aporte todos los nutrientes que necesita para su correcto crecimiento y desarrollo en función de su edad.

Estos menús, siempre están supervisados por especialistas en ambos casos, y por eso no se puede afirmar que el catering o la cocina propia sean mejor o peor, ambos deben mantener siempre una gran calidad, ofreciendo menús completos, variados, equilibrados y muy sanos, estando preparados con productos de temporada y evitando el exceso de sal y especias.

El Ministerio de Educación de España exige a todas las guarderías y colegios del territorio nacional que extremen las normas de higiene y sanidad en los comedores. Por este motivo, las Consejerías de Sanidad de las diferentes Comunidades Autónomas, realizan estrictos controles periódicos en los comedores, tomando muestras de alimentos y supervisando que tanto la elaboración como el transporte cumplan las normas higiénicas exigidas por la ley.

Las guarderías ponen mucho empeño en que la alimentación que ofrecen en sus comedores sea equilibrada, variada y que responda a las necesidades de cada niño. También es necesario tener durante las comidas a cuidadoras, que con su cariño y con sus juegos y cuentos, consiguen muchas veces que los niños prueben nuevos sabores, pero siempre sin forzar, creando un ambiente agradable y distendido.

Las guarderías también deben proporcionar un menú mensual donde podamos ver qué va a comer nuestro hijo cada día, para así poder planificar las cenas y no repetir alimentos.

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