Papillas, purés y potitos en guarderías

Uno de los aspectos que más preocupa a los padres a la hora de dejar a su hijo en una guardería es el tipo de alimentación que recibirán y la calidad de ésta. En muchas guarderías e incluso colegios, y sobre todo cuando se trata de ofrecer verduras a los niños, se les presentan a diario trituradas en forma de puré, una cuestión de pura comodidad para las guarderías, ya que de esta forma evitamos un doble problema, el primero, el típico rechazo que los niños suelen tener a determinados alimentos y el segundo, la rapidez a la hora de comerlos, ya que siempre se tomará de manera mucho más rápida un puré o papilla que un alimento sólido.

Papillas, purés y potitos en guarderías

Pero, ¿hasta qué edad es recomendable ofrecer a los niños los alimentos en forma de puré? ¿es más una cuestión de comodidad de los colegios? ¿les estamos acostumbrando mal? Desde aquí intentaremos solucionar algunas dudas sobre el tema de los purés y papillas en las guarderías.

¿Cuál es la edad que se recomienda para abandonar las papillas?

Los purés y papillas son recomendados para efectuar la transición en la alimentación del bebé, el cual pasa de sólo tomar leche a comenzar a ingerir alimentos sólidos variados, siendo este periodo de tiempo el comprendido entre los seis meses y el año más o menos. Según la Organización Mundial de la Salud, que el niño tome purés de forma regular más allá del año de vida, dificulta la adaptación a la alimentación normal y variada pudiendo incluso afectar a la nutrición del niño e incluso originarle problemas en el habla. Además, si trituramos los alimentos, el niño no podrá diferenciar los sabores, ya que en estas tempranas edades es cuando los niños deben probarlos y acostumbrarse a ellos.

Una gran cantidad de colegios, ya sean en Madrid, sean en Barcelona, y por supuesto en toda España, ofrecen a los niños, en sus comedores escolares las verduras en forma de puré, hasta edades muy tardías, llegando incluso a los 8 o 9 años con este tipo de alimentación. Esto se hace por una simple cuestión de comodidad para los colegios y no es nada beneficioso para el niño.

A partir de los 12 meses de edad, los niños están perfectamente preparados para comer masticando cualquier tipo de alimento, intentando no obstante evitar alimentos que pudieran provocarle un atragantamiento o los que sean demasiado fuertes para su estómago.

Obligaciones de las guarderías sobre la alimentación triturada y normativa

La Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición de España, nos dice que todas las guarderías y  escuelas infantiles están obligadas a facilitar a los padres el menú mensual de los niños de forma detallada y clara, incluso en el caso de los purés, de los cuales se debe especificar qué contienen exactamente. Por ejemplo, si es un puré de verduras deberíamos saber cuáles son las verduras que incluyen, si es un puré con carne, la pieza de la carne con la que se ha preparado, etc. Esto no sólo es básico para familias con niños alérgicos, sino que también al resto de familias les facilita la labor a la hora de plantear el menú de la cena, para que el niño tenga de esta forma, la alimentación más completa y equilibrada posible.

También la citada Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición en su artículo 40, establece que las autoridades competentes deberán cuidar que las comidas servidas en guarderías sean variadas, equilibradas y adaptadas nutricionalmente a cada grupo de edad de los alumnos. Además, los menús deberán siempre estar supervisados por profesionales con formación en nutrición humana y dietética.

Las papillas o purés implican siempre una mayor manipulación de los alimentos, por lo que requieren de mayores medidas de higiene y seguridad. En el caso de que la guardería no tenga cocina propia y funcione con un catering externo, se recomienda siempre que el puré se triture en la propia guardería si ésta reúne las condiciones suficientes y necesarias para ello.

 

¿Qué alimentos deben incluirse en los purés de las guarderías?

Mientras los niños tomen purés en las guarderías, deberemos ofrecerles en ellos la mayor variedad posible de alimentos, para que su alimentación sea equilibrada. Siempre, en las papillas o purés, deberán incluirse los siguientes alimentos, algunos de ellos de forma progresiva para comprobar posibles alergias:

  • Lácteos.
  • Carnes.
  • Pescados sin piel: blanco, azul y en conserva.
  • Huevos.
  • Cereales.
  • Verduras.
  • Hortalizas.
  • Tubérculos.
  • Legumbres.
  • Frutas.
  • Grasas: aceites y mantequillas.

Muchos alimentos tienen que incorporarse a la alimentación del niño de manera progresiva, lo cual se deberá llevar a cabo en la guardería igual que en casa y si detectaran un posible problema de intolerancia o alergia, la escuela infantil tiene que comunicárselo de forma inmediata a los padres. Los alimentos se irán incorporando a la alimentación del niño en función de lo que nos indique nuestro pediatra de forma personalizada, habiendo introducido en la dieta del niño todo tipo de alimentos al año de vida.

Lo que el niño consume en una comida o cena debe contener siempre cinco elementos básicos:

  • Cereales o granos: pasta, arroz o legumbres.
  • Vegetales: verduras, hortalizas o tubérculos.
  • Proteínas: carnes (alternando entre rojas y blancas, y sin grasa), pescado (tres veces a la semana) o huevo (para niños a partir de un año y unas cinco veces a la semana).
  • Fruta.
  • Agua para beber.

Si el niño sigue una dieta basada en purés, estos deberán contener los anteriores elementos. Hay que tener en cuenta además, que un niño entre uno y tres años necesita entre 100 y 105 kcal por kilo de peso frente a las 35 kcal por kilo de peso que necesita un adulto, es decir, necesitan consumir tres veces más calorías que los adultos.

Potitos o papillas en la guardería

En la casi totalidad de las guarderías y escuelas infantiles, a los niños se les ofrecen purés caseros, es decir, cocinados bien en la propia guardería si posee cocina propia o bien en un catering externo. No obstante existen algunas guarderías que en determinadas ocasiones pueden ofrecer potitos envasados para alimentar a los niños, sobre todo en el caso de las meriendas. Hay que decir con total seguridad, que hoy en día, y debido a su gran calidad, los potitos envasados son una solución más que correcta para alimentar a un bebé, cumpliendo a la perfección con su objetivo nutricional.

Una reciente investigación llevada a cabo de forma conjunta por la Universidad de Murcia y el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (Valencia) ha llegado a la conclusión de que no existen diferencias reseñables a nivel nutricional entre los potitos envasados y los purés preparados en casa. Por este motivo son una opción fiable y de calidad a la hora de alimentar de vez en cuando a los bebés, tanto en casa como en la guardería.

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