Guarderías y enfermedades

El sistema inmunitario de tu niño no es tan resistente como el tuyo. Así que, al llevarlo a la guardería, es de esperar que, en ocasiones, llegue enfermo a casa. Como padres, es esencial estar bien informados acerca de las enfermedades que tu hijo puede contraer en la escuela infantil y hacer lo necesario para prevenirlas. Sigue leyendo este artículo para conocer más sobre el tema.

Guarderías y enfermedades

Principales enfermedades que los niños contraen en las guarderías

Estar con otros niños igual de proclives a enfermarse, expone a todos los pequeños de la guardería a contagiarse mutuamente. Incluso antes de que se haga evidente que un menor está enfermo, es muy probable que sea portador de un virus o bacteria y que una enfermedad se termine propagando. Veamos cuáles son las infecciones más comunes en los centros de educación infantil.

Enfermedades respiratorias

La gripe, la bronquitis, la laringitis y la neumonía son algunas de los enfermedades más comunes en las guarderías, en especial durante los meses más fríos del año. La enfermedad se propaga, de un organismo a otro, a través de los virus o bacterias que atacan a las vías respiratorias. Las repercusiones de una enfermedad así son la fiebre, el dolor de garganta, la mucosidad excesiva y la respiración dificultosa.

Otitis

Nombre que recibe la infección en el oído. La otitis no se contagia en la guardería. Como vimos, lo que sí puede contraerse es gripe. Y si esta enfermedad no se atiende de manera correcta, o se ha complicado, puede conducir a dicha enfermedad. Un niño enfermo de otitis aguda, además de experimentar un fuerte dolor, sufre de vómitos, diarrea y de trastornos en su audición.

Conjuntivitis

Se produce a causa de una infección en los ojos. Cuando es de origen viral o bacteriano es altamente contagiosa, por lo que las guarderías son el sitio ideal para su propagación, ya sea a través del aire o por contacto físico. Si tu pequeño comienza a quejarse de que le molesta la luz, le arden los ojos y se le enrojecen, y siente partículas extrañas, entonces podría haber contraído conjuntivitis.

Gastroenteritis

Las guarderías, además de ser centros de educación infantil, también pueden convertirse en el foco de una enfermedad gastrointestinal. En los niños la mayor parte de las gastroenteritis se producen cuando las bacterias, virus y otros organismos microscópicos de las heces fecales (rotavirus principalmente) entran en contacto con la cavidad bucal ¿Cómo se propaga en una escuela infantil? De varias formas. Por ejemplo, un niño podría ir al baño y no lavarse bien las manos. También es posible que un cuidador de la guardería le cambie el pañal a los bebés en una habitación donde haya otros pequeños o cerca del área de alimentos. Sabrás que tus hijos tienen gastroenteritis si presentan diarrea, dolor abdominal, fiebre y vómitos.

Varicela

Se trata de una enfermedad viral que se propaga en las guarderías cuando un niño sano hace contacto con los granitos del que está enfermo. El contagio también puede ocurrir cuando el pequeño con varicela estornude o tosa cerca de sus compañeros. Los síntomas, aparte de los inconfundibles granitos, son fiebre, dolor de cabeza y de estómago.

Cómo prevenir enfermedades en las guarderías

Padres y profesores deben de inculcar en los niños buenos hábitos de higiene desde muy tierna edad. Ellos deben saber cómo y cuándo lavarse las manos de forma correcta. También tienen que aprender a taparse la boca cuando tosen y estornudan. Estas buenas prácticas comienzan en el hogar.

Las guarderías también pueden hacer mucho para reducir la incidencia de enfermedades. Es importante que la escuela infantil cuente con amplias instalaciones, que tus hijos no tengan que compartir el aula con muchos niños y que se realice el mayor número posible de actividades al aire libre. Si un niño luce enfermo, el educador debe separarlo inmediatamente de los demás y llamar a sus padres.

La higiene es igual de importante para el personal de la guardería. Es responsabilidad de la administración supervisar que todos los trabajadores mantienen sus manos limpias en todo momento.

Se espera que los cocineros realicen sus labores en un entorno limpio y con utensilios bien lavados, que utilicen ingredientes en buen estado, que los vegetales se laven bien y que la comida se cocine de la manera correcta. Los encargados de limpieza, por su parte, deben usar guantes al realizar sus actividades, desinfectar inmediatamente cualquier superficie en la que un niño haya orinado, defecado o vomitado y mantener la basura lejos de los pequeños.

No es una buena idea permitir que los niños traigan de su casa juguetes y muñecos de peluche. El que a un niño se le enseñe a compartir sus pertenencias con otros no es malo. El problema radica en que las probabilidades de contagio aumentan considerablemente cuando los pequeños hacen contacto con los objetos de otros. Al mismo tiempo, los juguetes que se emplean en las guarderías deben de lavarse todos los días.

Asegúrate de que la guardería a la que asisten tus hijos hace lo posible por prevenir enfermedades y cuidar de la salud de tus pequeños. Si descubres que los trabajadores pasan por alto, sistemáticamente, las normas básicas de higiene, entonces tal vez lo mejor sea cambiar a los niños a otra guardería.

Cuándo se inmuniza un niño

Otra estrategia para evitar que tus hijos se enfermen de gravedad consiste en inmunizarlos mediante las vacunas. Antes de seguir hablando acerca de esta alternativa, conozcamos cómo el ser humano es capaz de combatir las enfermedades.

Desde que los bebés nacen, cuentan con un sistema inmunitario capaz de defenderse de ciertos virus y bacterias. Se enferman cuando su organismo se ve sorprendido por invasores que nunca había enfrentado. Después de la batalla inicial, ciertas células registran las características y el comportamiento del atacante, mediante un proceso conocido como memoria inmunológica. La siguiente ocasión que un microorganismo de la misma clase ataque, sus cuerpos estarán preparados para eliminar al intruso.

Una vacuna es una forma debilitada de un patógeno. Cuando dicho tratamiento entra en el organismo, el sistema inmunitario lo detecta como si fuera una infección. Por esa razón, algunos niños padecen de fiebre, dolor y otros síntomas leves después de vacunarse. De esta manera, los menores no tienen que enfermarse nunca para volverse inmunes a enfermedades como la gripe, la hepatitis, la difteria, el tétanos, la tos ferina, el rotavirus, la poliomelitis, el sarampión, las paperas, la rubéola, la varicela, la meningitis y ciertos casos de otitis.

La mayor parte de las vacunas que se administran a los menores de edad se aplican durante los primeros dos años de vida. Entre los cuatro y los seis años de edad, tus hijos deberán recibir un nuevo tratamiento que refuerza su inmunidad contra ciertas enfermedades. Lo mismo ocurre al cumplir once y doce años.

¿Tus hijos empezarán a ir a la guardería? No hay razón para alarmarse. La prevención que se basa en las buenas prácticas de higiene, el cuidado de la salud y la inmunización oportuna contribuirá a que se enfermen poco y con menor intensidad. Desde luego, aun tomando estas medidas, contraerán una infección de vez en cuando. Pero la buena noticia es que sus defensas se volverán cada vez más fuertes. Con el tiempo, llegarán a ser niños saludables.