Idiomas en las guarderías: Guardería bilingüe

Un factor clave que muchas familias tienen en cuenta hoy en día a la hora de decantarse en su elección por un centro infantil u otro, es el tema de los idiomas en la guardería, ya que en la actualidad un gran número de guarderías privadas ofrecen un segundo idioma desde los 0 años. Este segundo idioma, en nuestro país, suele ser siempre el inglés, salvo raras excepciones. Ante igualdad de precios y condiciones, los padres eligen siempre la guardería bilingüe, ya que es más que interesante que los niños vayan haciendo el oído a una lengua extranjera desde que comienzan a hablar.

Idiomas en las guarderías: Guardería bilingüe

Los niños son, como vulgarmente se dice, "esponjas", y poseen una gran capacidad de aprender todo, incluidos los idiomas. No obstante, hay que tener en cuenta, que para que un niño comience a dominar un segundo idioma, necesita estar inmerso en este idioma gran parte del tiempo, por lo cual las cuidadoras deberán dirigirse a los pequeños en este idioma como mínimo la mitad del tiempo que estos permanezcan en la guardería. Antes de entrar más en detalle, conviene aclarar un tema importante que siempre suele confundir a los padres, no es lo mismo asistir a un colegio o guardería bilingüe, por ejemplo en inglés, que ir a un colegio o guardería en ingles. En el primer caso la educación se imparte por partes iguales en la lengua materna y en la lengua extranjera, en el segundo caso toda la educación se imparte en lengua extranjera, en el caso del ejemplo, en inglés.

Edad recomendada para comenzar con un segundo idioma

Aunque existen diversas opiniones al respecto, la mayor parte de profesionales aseguran que el aprendizaje de un segundo idioma distinto del materno es beneficioso y recomendado desde el momento cero, es decir, desde el nacimiento del niño.

Los bebés están preparados para aprender a hablar más de un idioma desde que nacen, su  cerebro es completamente permeable y son capaces de discriminar entre tonos de distinto volumen, entre voces y entre palabras. Es por este motivo, que de 0 a 10 años es cuando es mucho más fácil aprender un idioma, ya que en este periodo de la vida de un niño el cerebro es mucho más permeable. A partir de esa edad, ya no aprenden de forma intuitiva un idioma, por esto conviene aprovechar al máximo sus primeros diez años de vida para conseguir un futuro bilingüismo, y a ello pueden ayudar en gran parte las guarderías bilingües, ya que nos ayudan a comenzar cuanto antes.

El cerebro de un niño hasta los diez años puede aprender dos idiomas de forma simultánea y almacenarlos en una misma región de la corteza cerebral. A partir de los diez años y los adultos, se comienza a almacenar el segundo idioma aprendido en un área distinta de la corteza cerebral, lo cual quiere decir que mientras más pequeños sean los niños, el aprendizaje de un segundo idioma será mucho más natural y sencillo, ya que no llevan a cabo el proceso de traducir el pensamiento de un idioma a otro, como por el contrario sí hacemos los adultos.

No existe ningún estudio contrastado que nos diga que es malo aprender idiomas desde la más temprana edad, ya que nuestro cerebro está preparado para aprender varias lenguas desde que nacemos, por lo que desperdiciamos nuestra capacidad si no lo hacemos.

Hay que tener en cuenta, y no debe asustar, que en este proceso de aprendizaje temprano, es completamente normal que el niño mezcle palabras en los dos idiomas y que no pueda expresarse tan bien como un niño criado y educado en un único idioma. Esto no debe preocupar jamás a los padres.

No obstante no todos los niños pueden comenzar con un segundo idioma desde pequeños, ya que si observamos alguna dificultad en el habla como problemas de articulación, retraso del lenguaje, dislexia, o problemas mayores del niño a nivel cognitivo, no es recomendable que se inicie en un segundo idioma. En este caso es recomendable esperar a que el niño muestre sus capacidades futuras y a que controle en mayor medida la lengua materna.

Beneficios del bilingüismo en edades tempranas

Podemos asegurar que el bilingüismo bien planteado en los niños desde edades tempranas proporciona múltiples beneficios a estos y ni un solo inconveniente. Veamos aquí algunos de estos beneficios:

Ventajas sociales

Proporcionándole al niño un nuevo idioma con el que comunicarse con personas de fuera de su país, brindándole de esta manera muchas más posibilidades tanto a la hora de socializar, como de estudiar en el extranjero como para buscar un futuro trabajo.

Estimulación neuronal y desarrollo cognitivo

El estudio de un segundo idioma mejora el crecimiento intelectual del niño, ayudándole de forma notable en el desarrollo de su memoria y atención, e incluso mejorando la capacidad para relacionarse con los demás.

Mejora en los resultados académicos

Según un estudio realizado por el Ministerio de Educación de España, los niños que han aprendido inglés desde una perspectiva bilingüe y desde una edad muy temprana, obtienen resultados muy superiores en su lengua materna en comparación con los niños monolingües, incluso pese a haber tenido menos de tiempo lectivo en castellano.

Mayor capacidad de atención

Pudiendo distinguir mejor entre lo que es importante y lo que no lo es.

Mayor capacidad de concentración

El bilingüismo favorece su desarrollo intelectual, memoria y concentración, potenciando sus capacidades a todos los niveles.

Cómo trabajar el bilingüismo con bebés

La fórmula básica y primordial es muy sencilla, hay que sumergir a los niños en los dos idiomas, tanto el materno como la lengua extranjera, desde un entorno de cariño, afecto, comprensión, y diversión, puesto que esta es su realidad y la que se les quiere proporcionar tanto en su hogar como en la guardería. Si hacemos esto, los pequeños percibirán la segunda lengua como natural, divertida e indispensable para comunicarse tanto con sus amigos como con sus cuidadores.

Pero también tenemos una serie de métodos a nuestro alcance que se utilizan en la mayor parte de las guarderías bilingües, como por ejemplo:

  • Ver películas en el segundo idioma.
  • Utilizar libros bilingües adaptados a su edad o audiolibros.
  • Canciones en otro idioma.
  • Juegos en lengua extranjera, con colores, formas, animales, estados de ánimo, etc.
  • La estrategia de actividades: se reserva la comunicación en ese idioma para una acción en concreto, como el juego o la hora de la comida o del recreo.

En definitiva, el bilingüismo es más que beneficioso para los niños, para su cerebro y para sus capacidades cognitivas, además de que les proporciona una herramienta en el futuro que siempre agradecerán, y que los que desgraciadamente no hemos tenido siempre hemos echado de menos.