¿Son buenas las guarderías para los niños?

Cuando tenemos un bebé o incluso meses antes de que éste venga al mundo, nos planteamos qué haremos con él una vez que tengamos que reincorporarnos a nuestro puesto de trabajo. Por desgracia, la baja maternal en nuestro país no nos permite cuidar de nuestro bebé como nosotros quisiéramos, ya que sólo tiene una duración de cuatro meses, nada que ver con los 315 días de permiso que ofrece Reino Unido o Noruega o incluso los 410 días de Croacia. Debido a esto, no nos queda otra opción de dejar a nuestro bebé de cuatro meses o en una guardería o a cargo de algún familiar, que normalmente suelen ser abuelos, por su mayor disponibilidad. Esta disyuntiva es la que tenemos que sufrir todos los padres españoles llegado el momento, algunos incluso optan por abandonar sus puestos de trabajo y dedicarse durante unos años a la crianza, pero no todas las familias, aunque quieran, pueden decantarse por esta opción. Tanto una opción como otra aportan diferentes beneficios, veamos a continuación cuál de las dos puede encajar más con nuestras necesidades.

¿Son buenas las guarderías para los niños?

Beneficios de la guardería

Llevar a nuestro pequeño a una guardería aporta aspectos tanto negativos como positivos, veamos aquí los beneficios de llevar a un niño a la guardería:

Profesionales especializados

Todas las personas que trabajan en una guardería poseen la formación necesaria para desempeñar de forma impecable las funciones de atención y cuidado de nuestros niños. Están preparados además, para enseñar, estimular y educar, por lo que podremos estar muy tranquilos sabiendo que el bebé o niño recibe un cuidado y unas atenciones de máxima calidad.

Relación con otros niños o socialización

Es sobre todo a partir de los dos años, según indican los pediatras, cuando para el niño es muy beneficioso comenzar a socializar con otros menores, aprendiendo a compartir, tanto espacio como juguetes y cariño. Es en esta época también, cuando comienzan a darse cuenta de las reglas de comportamiento social, desarrollando un sentimiento de pertenencia al grupo y hábitos que luego les serán de mucha utilidad. Aprenden reglas de conducta y convivencia.

Independencia

El poder asistir a una guardería hace que el niño se vuelva más independiente ya que los profesores tienen que atender a varios niños y no sólo a él, compartiendo la atención con los demás.

Aprendizaje

Los niños en la guardería o centro de educación infantil, aprenden a compartir, a ser solidarios, a conocer el significado de la amistad, a desarrollar nuevas habilidades y a autocontrolarse.

Desarrollo motriz

El niño en la guardería se encuentra en un entorno en que recibe múltiples estímulos, sintiéndose libres para correr, caerse, tocar, mancharse, aprender continuamente….. Todo esto hace que el pequeño mejore tanto la motricidad fina como la motricidad gruesa, desarrollando de forma positiva aspectos como el equilibrio y la coordinación.

Desarrollo del lenguaje

Los niños a esta edad son como esponjas, lo que les hace aprender de forma muy rápida nuevas palabras y expresiones, así como nuevos conceptos. La guardería además, ayuda de forma significativa a niños que en su casa tuvieran problemas de expresión y habla. También en el entorno educativo de una guardería, los niños mejoran su capacidad intelectual y aprenden a resolver cada vez situaciones más complejas.

Aspectos emocionales

En la guardería los pequeños establecen nuevos lazos afectivos diferentes a los del padre o la madre, tanto con profesores como con compañeros de juegos, lo que afecta de forma muy positiva a su autoestima. También les ayuda a comenzar a identificar sus emociones y saber expresarlas, si está triste, cansado, enfadado, feliz…..

Disyuntiva entre guardería o abuelos

Tal y como hemos comentado anteriormente, una vez finalizado el periodo de baja maternal nos surge tanto a madres como a padres la gran pregunta, ¿dejamos a nuestro bebé con los abuelos o en una guardería especializada? Hay opiniones y experiencias para todos los gustos, todo depende mucho también del tipo de bebé que tengamos, ya que hay niños mucho más tranquilos que otros, que requieren menos atención.

A la hora de tomar la decisión debemos tener en cuenta de que es un tema muy particular de cada familia, y que en este caso, la experiencia de los demás puede que no nos sirva de mucho, ya que ni todos los abuelos son iguales ni todos los bebés demandan lo mismo.

En la escuela infantil o guardería, el ratio del aula de bebés o número máximo de niños permitidos por educadora en cada aula en nuestro país, es de 8 niños de 0 a 1 año, 13 niños de 1 a 2 años y 20 niños de 2 a 3 años. Si estamos valorando dejar en la guardería a nuestro bebé de 0 a 1 año, está claro que en este caso, los niños tendrán la atención básica necesaria, pero por el contrario es casi imposible que tengan en todo momento atención individualizada para, por ejemplo, conciliar el sueño, o para ayudarles a comer, o incluso para mecerles en un momento dado. Es bastante complicado atender necesidades particulares cuando hay ocho bebés requiriendo atención al mismo tiempo.

También es una realidad que un bebé o niño que acude a una guardería tiene un mayor riesgo de enfermar, dado que al estar con otros niños su exposición a los virus y bacterias es mayor de forma que padece un mayor número de enfermedades al año en comparación con otro que se queda en su casa con los abuelos.

Durante los dos primeros años de vida, y según estudios de Pediatría, las relaciones sociales de los niños se basan fundamentalmente en la relación con los adultos familiares cercanos, como sus padres o abuelos. Mediante esta relación, el niño busca protección y seguridad, así como la satisfacción de necesidades primarias. Con los abuelos, el niño tendrá una atención exclusiva en todo momento, implicándose de una manera afectiva y emocional que en la escuela infantil no es posible, disminuyendo por tanto los posibles riesgos a que el niño se ve más expuesto en la guardería.

Edad ideal para ir a la guardería

Los pediatras recomiendan no escolarizar a los niños antes de los 2 años, ya que es a partir de esta edad cuando comienzan a tener interés por sociabilizarse. Antes de los dos años, lo que más necesita el bebé, es la atención, compañía y cuidados tanto de su padre como de su madre, cumpliendo sus rutinas y desarrollándose en su espacio.

Además, los niños menores de dos años son muy vulnerables ante todo tipo de enfermedades. Un niño que va a una guardería sufre una media de entre 8 y 10 procesos febriles al año, teniendo el doble, incluso el triple más de posibilidades de caer enfermo que un niño que no va a la guardería. Las enfermedades más típicas que sufren los pequeños entre cero y dos años que van a guarderías son otitis, resfriados, conjuntivitis,  gastroenteritis, bronquitis, neumonías….

No obstante, las guarderías y las escuelas infantiles son en muchos casos la única opción ante el problema de no tener con quien dejar al niño al reincorporarse al puesto de trabajo. Y es cierto que en este caso no hay nadie mejor que profesionales expertos en la materia para cuidar a nuestro bebé.

Entrar en una guardería a mitad de curso

Otra duda que nos puede surgir a la hora de matricular a nuestro peque en una guardería es si lo aceptarán o no a mitad de curso, ya que puede que cuando el curso comience en septiembre el niño sea muy pequeño o bien no tengamos la necesidad de dejarle en ningún lugar porque todavía no nos tengamos que reincorporar a nuestro puesto de trabajo. La respuesta es sencilla, sí se puede matricular al niño en la guardería a mitad de curso siempre y cuando haya plazas suficientes disponibles, aunque en este aspecto debemos de hablar directamente con el centro infantil dado que cada uno de ellos puede tratar el aspecto de forma diferente. Normalmente si queremos dejar a un bebé entre 0 y 1 año será mucho más difícil inscribirle en la guardería una vez que haya comenzado el curso, debido a que el número de plazas que se suelen ofertar en esta franja de edad es mucho menor (sólo ocho alumnos por aula). Algunas guarderías privadas en estos casos nos ofrecen la posibilidad de reservarnos la plaza hasta que necesitemos utilizarla pagando las correspondientes mensualidades.

Desde el punto de vista pedagógico no existe ningún problema para el niño, ya que él no sabe de fechas, aunque bien es cierto que en el caso de un niño un poco más mayor, si se incorpora a mitad de curso, el grupo esté ya organizado y adaptado a una serie de rutinas y le cueste pasar ese periodo de adaptación, que el resto de niños ya han tenido a comienzo de curso, a él solo.

Como siempre lo mejor es tener en cuenta nuestras necesidades particulares y las características del niño y hablar personalmente con la guardería elegida, en la que nos informarán de forma detallada cuál es su política y experiencia en el caso de que querer matricular a nuestro hijo una vez comenzado el curso.